Violencia, 'guerra' de encuestas y fichas en jaque: la candente recta final electoral en Colombia

Ociel Alí López

Cuando entramos en la recta final de las presidenciales en Colombia, con una primera vuelta prevista para el 31 de mayo, comienza a recalentarse el ambiente político.

En Colombia, el término recalentamiento tiene connotaciones especiales. El sábado pasado, un atentado terrorista con explosivos mató al menos a 14 personas en la región del Cauca, en una seguidilla de actos de de esta naturaleza que han sido perpetrados por grupos irregulares.

Este hecho afecta tremendamente no solo la vida de los civiles fallecidos y de los casi cuarenta heridos, sino el ambiente político general. Rápidamente, los factores de oposición comenzaron a reclamarle al Ejecutivo e intentaron sacar rédito político al suceso. Recordemos que una política clave del actual gobierno del presidente Gustavo Petro es la "Paz Total", que termina siendo vapuleada por eventos como estos porque no son hechos aislados, y en esta oportunidad sí podrían tener un fin político y electoral.

El Cauca, donde se llevó a cabo el acto terrorista, es una región muy conflictiva, ya que hay diversos grupos armados en constante confrontación y donde tienen cierto dominio las disidencias de las FARC, un grupo que está duramente enfrentado con el Gobierno. Sin embargo, también se destaca por ser uno de los departamentos de mayor solidez en el voto de izquierda.

Para dar solo un ejemplo, en la segunda vuelta presidencial del 2022, Petro obtuvo el 79% de los votos, mientras que su contrincante de derecha sacó apenas un 18%. Por supuesto que acciones como estas pueden generar abstención, miedo a acudir a las urnas y solo perjudican al Gobierno y al candidato del Pacto Histórico (PH), Iván Cepeda.

Otros catalizadores

Pero el máximo catalizador de la crispación política esta semana han sido las encuestas. El estudio de Invamer, divulgado el domingo por el medio derechista Caracol, da cuenta de una ampliación de la ventaja del candidato izquierdista, lo que ha generado conmoción en la derecha, que va dividida a la primera vuelta.

La disputa interna entre los conservadores la protagonizan Abelardo De la Espriella (Defensores de la Patria) y Paloma Valencia (Centro Democrático), lo que parece estarle generando mucho daño a la derecha de cara a una segunda vuelta. Junto al estudio citado, otra encuesta denominada GAD3 —hecha para RCN— da resultados similares.

Pero el máximo catalizador de la crispación política esta semana han sido las encuestas. El estudio de Invamer, divulgado el domingo por el medio derechista Caracol, da cuenta de una ampliación de la ventaja del candidato izquierdista, lo que ha generado conmoción en la derecha, que va dividida a la primera vuelta.

A partir de la divulgación de estos datos se ha abierto la posibilidad de un triunfo de Cepeda en la primera vuelta, para lo cual requiere la mitad más uno de los votos.

La encuesta de Invamer coloca a Cepeda con 44,3%, mientras que a De la Espriella con 21,5% y a Valencia con 19,8%, prácticamente un empate técnico por el segundo lugar. Ambos estudios colocan al izquierdista por encima de las sumatorias de los dos candidatos de la derecha.

Las cifras vaticinan que el izquierdista podría contar con respaldos suficientes como para ganarle a cualquiera de las dos opciones en el balotaje. Estas publicaciones han generado nerviosismo en los comandos de campaña de las derechas.

Nuevo escenario

Por primera vez en meses se abre el escenario de que Cepeda gane en la primera vuelta. Aún necesita unos cinco o seis puntos para ello, pero su ventaja puede terminar de eclipsar un conjunto de candidaturas de centro y de centroizquierda, cuyas postulaciones ya van perdiendo sentido. En esa línea, el riesgo es que los votantes pueden terminar apostando más por un "voto útil" que por apoyos principistas.

El nerviosismo puede evidenciarse en la forma en que el expresidente Álvaro Uribe ha vuelto a protagonizar la campaña arremetiendo contra Cepeda, acusándolo de "candidato del narcoterrorismo" y relacionándolo con el asesinato del candidato Miguel Uribe Turbay, como forma de intentar evitar su triunfo en la primera vuelta.

Uribe ha sido propuesto por la candidata del CD para ministro de Defensa, algo que ha rechazado el propio Cepeda, quien mantiene una añeja pugna con el caudillo del partido conservador. De hecho, el aspirante del Pacto Histórico ha reconocido que su adversario principal es el expresidente y no los candidatos que son parte del uribismo. Hacia allá apunta.

De la Espirella es un candidato populista de derecha, fan del presidente salvadoreño Nayib Bukele, y también abre fuego contra la candidata del uribismo institucional. Esa disputa ha hecho que no se adivine con antelación cuál de los dos aspirantes conservadores pasará a segunda vuelta, lo que genera mayor enfrentamiento entre ellos

Tras hacer un nuevo balance de resultados sobre la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), en el que se acrecienta el número de "falsos positivos" o ejecuciones extrajudiciales durante los gobiernos de Uribe (2002-2010), Cepeda reclama que este se queda callado y ni siquiera se defiende de las graves acusaciones en su contra.

Uribe, además, tiene dos frentes abiertos. Por un lado lucha con Cepeda y, por otro, le planta cara a De la Espriella, al relacionar a algunos de sus asesores con la guerrilla. Aunque De la Espirella también se autodenomina "uribista", no sigue la línea del expresidente y es un crítico de los partidos que orbitan alrededor de él, incluyendo al Centro Democrático.

De la Espirella es un candidato populista de derecha, fan del presidente salvadoreño Nayib Bukele, y también abre fuego contra la candidata del uribismo institucional. Esa disputa ha hecho que no se adivine con antelación cuál de los dos aspirantes conservadores pasará a segunda vuelta, lo que genera una falta de claridad para el diseño de la estrategia contra Cepeda.

Valencia, por su parte, es una derechista que ha suavizado su discurso en el intento de conquistar el voto del centro, muy importante para la segunda vuelta,. No obstante, con el forzado desplazamiento frente a De la Espirella, la candidata podría terminar perdiendo la base "dura" conservadora, imprescindible para pasar al balotaje.

El acto de violencia ocurrido en el Cauca facilita que las candidaturas uribistas cambien el foco y se concentren en atacar al candidato izquierdista, pero los resultados de las encuestas les obligan nuevamente a pelearse agónicamente por el voto derechista.

El acto de violencia ocurrido en el Cauca facilita que las candidaturas uribistas cambien el foco y se concentren en atacar al candidato izquierdista, pero los resultados de las encuestas les obligan nuevamente a pelearse agónicamente por el voto derechista.

Este escenario hipotético de un triunfo de Cepeda en primera vuelta ha apurado a los partidos de centro, como el Partido de la U, el Partido Liberal (PL) y el Partido Conservador (PC), a apoyar a Paloma Valencia. Estos son partidos muy pragmáticos que saben negociar a última hora, pero que se encuentran encerrados entre la posibilidad de un triunfo de Cepeda en primera, o un pase de De la Espriella a segunda, ambos escenarios igual de problemáticos para el estamento clásico de los partidos.

Finalmente, vale recordar cómo se produjeron los resultados de 2022, cuando el uribismo fue derrotado en primera vuelta no solo por Petro, sino también por otro candidato populista de derecha, como lo fue el fallecido Rodolfo Hernández.

Entonces, lo que se va a comprobar el 31 de mayo es si Colombia está pasando la página del uribismo de manera permanente o si, por el contrario, su candidata Paloma Valencia toma un nuevo aire (como el que está intentando a partir del atentado del Cauca) y se mete en la pelea. Además, se comprobará si la izquierda tiene el peso como para no necesitar ir al balotaje. Los próximos días serán calientes.