Las dificultades con la comida y el peso después de las fiestas no justifican el inicio de una dieta inmediata, sino priorizar el descanso y regular el ritmo de sueño, indican expertos en la materia.
Durante las vacaciones los hábitos de sueño se alteran, y al cuerpo le cuesta adaptarse rápidamente al ritmo laboral: las personas se levantan temprano para trabajar, pero mantienen un horario retrasado de acostarse, lo que genera un déficit de descanso, explica la nutricionista rusa Yulia Kashápova a RIAMO.
En su opinión, el ser humano necesita al menos siete horas de sueño diarias, ya que, de lo contrario, busca compensar la falta de energía con alimentos.
"Una persona puede sentirse sinceramente hambrienta cuando, en realidad, está agotada. La falta de sueño aumenta los antojos de comida, que genera un efecto rápido, y el control sobre las decisiones se debilita por la noche. Por eso enero trae tantos atracones de picoteos, dulces y bollería", especifica.
De este modo, luego de las fiestas, al tener menos descanso, se alargan las horas de vigilia, incrementando la necesidad energética, que se cubre con tentempiés. Además, la fatiga potencia el apetito, sobre todo al volante, frente al ordenador o antes de dormir.
Tensión psicológica
El vínculo con la comida al pasar el período festivo también depende de la tensión psicológica acumulada en las vacaciones, "un cansancio que no se arregla con una dieta, sino con un respiro", comentó al respecto la psicóloga sanitaria Ana Morales a 20minutos.
La presión social que generan los encuentros familiares, las discusiones tensas, los horarios caóticos, las expectativas elevadas y la falta de reposo alteran nuestra alimentación. "Es un cuerpo que lleva semanas funcionando en modo resistencia. Cuando el cuerpo está así, regular el hambre se vuelve mucho más difícil", añade.
Recomendaciones para regularizar el peso
Así, "después de Navidad no necesitas una dieta, necesitas parar un poco", resume Morales.
Por su parte, Kashápova recomienda priorizar la normalización del sueño y alerta sobre los riesgos de hacer dieta. "Si la persona intenta adelgazar con falta de sueño, a menudo, entra en un círculo vicioso: el cansancio impulsa hacia lo dulce, lo dulce y los antojos nocturnos empeoran el sueño y por la mañana nuevamente se desean calorías rápidas. Hay que empezar por el sueño, no por las prohibiciones", afirma la experta.
También destaca la importancia de comenzar el día con luz natural para activar el cerebro, y por la noche evitar dispositivos electrónicos, usar iluminación tenue y dedicarse a aficiones, como leer un libro, o tomar una ducha caliente.







