Para 1996 el bloqueo de EE.UU. contra Cuba ya llevaba tres décadas, pero faltaba una puntilla que daría la Administración demócrata de Bill Clinton, en coordinación con el Congreso, que bajo el liderazgo del Partido Republicano, iba a darle un carácter extraterritorial al embargo.
Originalmente el Gobierno de Clinton se oponía a la llamada Ley de Libertad y Solidaridad Democrática de Cuba, entre otras razones, porque podía afectar las relaciones con aliados comerciales como la Unión Europea (UE) o México, pero al final cedió.
El derribo, en febrero de 1996, de dos avionetas de la organización anticastrista 'Hermanos al Rescate', a la cual La Habana acusó de terrorismo, exacerbó los ánimos y dio impulso a los congresistas estadounidenses de origen cubano para cabildear la legislación.

El 28 de febrero de 1996, cuatro días después del suceso en el que murieron cuatro pilotos, se elaboró el texto final del proyecto. Para el 12 de marzo y, en compañía de familiares de los aviadores fallecidos, Clinton firmó la Ley Helms-Burton.
Bautizada así por los nombres de sus propulsores republicanos, el senador Jesse Helms, y el representante Dan Burton, la normativa expandió el embargo estadounidense a un bloqueo global al obligar también a otras naciones a dejar de hacer negocios con la isla.
¿De qué se trata?
La Ley Helms-Burton consta de cuatro títulos principales, uno para fortalecer las sanciones internacionales, codificando las regulaciones del bloqueo económico, de manera que la única forma de que un presidente estadounidense lo revierta, es con la autorización del Congreso.
El segundo apartado define condiciones para levantar el embargo, una vez haya un "gobierno elegido democráticamente". No obstante, los más polémicos internacionalmente son los Títulos III y IV, porque permiten demandas en tribunales de EE.UU. y niegan visas a directivos de empresas extranjeras que inviertan en propiedades confiscadas tras la Revolución cubana, respectivamente.

De hecho, cuando Clinton (1993-2001) suscribió la legislación y permitió su entrada en vigor, decidió suspender los Títulos III y IV. Y de esa manera inició una larga tradición que mantuvieron sus sucesores, George W. Bush, Barack Obama y Donald Trump, hasta 2019.
Ese año Trump anunció la activación del Título III para permitirle a ciudadanos estadounidenses entablar demandas contra empresas extranjeras que operaban en bienes expropiados. Una decisión que ratificó en enero de 2025, en su primer mes de regreso en la Casa Blanca.
Repercusiones
Tanto la UE como México, así como naciones como Canadá, han protestado por esta ley, específicamente por su Título III, que consideran contrario a las reglas establecidas por la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Por su parte, diversos expertos e instituciones han desacreditado su justificación legal. "La Ley Helms-Burton y las sanciones unilaterales de Estados Unidos contra Cuba fueron injustificadas durante la década de 1990 y no promovieron los intereses de la política exterior estadounidense en aquel momento", se lee en un artículo de la Universidad de Yale.
Se cumplen 30 años de la firma de una ley norteamericana que va contra todas las leyes: ¿dónde se ha visto legislar para otro país? ¿con qué derecho? Rectifico. La Helms-Burton no es una ley. Es un engendro. #Cuba se rige por su Constitución y sus propias leyes.… pic.twitter.com/UnKoyz6eT9
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) March 12, 2026
"Los defensores del proyecto de ley lo presentaron como un paso crucial para derrocar al Gobierno de [Fidel] Castro. Sin embargo, es evidente que esta no fue la razón principal por la que finalmente se aprobó, y la codificación del embargo en la ley ató de manos a los futuros presidentes", sostiene.
Para 1997 la Sociedad Americana de Derecho Internacional ya reconocía que "pocas veces una medida del Gobierno estadounidense para imponer sus opiniones políticas a las economías de otros países ha suscitado tanta indignación como la Ley de Libertad y Solidaridad Democrática Cubana".
"Incluso antes de la aprobación del proyecto de ley, funcionarios europeos, canadienses y mexicanos afirmaron que Estados Unidos ejercía ilegalmente su jurisdicción extraterritorialmente, al amenazar con castigar las actividades lícitas (comercio, inversión y turismo) realizadas por residentes de, por ejemplo, Canadá o Gran Bretaña con un país independiente, Cuba", dijo.
Por su parte, la Revista Internacional de Estudios Cubanos asegura que "la ley viola principios y doctrinas", incluida la libertad de comercio, pilar fundamental de la OMC, que tuvo como miembro fundador y uno de sus principales artífices a EE.UU.
"La Ley Helms-Burton es claramente inconstitucional y viola el derecho internacional. Fue producto de procesos políticos en condiciones muy cambiantes, moldeados por una política de Estado. Sin embargo, se convirtió en ley nacional, o más precisamente, en ley de muchos países, independientemente de su ilegalidad e ilegitimidad", afirma la revista académica en la plataforma ScienceOpen.








