El Pentágono y la industria militar estadounidense atraviesan lo que Foreign Affairs describe como un "fracaso billonario", marcado por adquisiciones excesivamente lentas, costos desbordados y una creciente concentración de contratistas.
Pese a que EE.UU. gasta más de 1 billón de dólares en defensa, sus Fuerzas Armadas aún no han actualizado plenamente sus capacidades ni alineado sus compras con el entorno moderno de amenazas, señaló la revista este viernes.
Washington sigue rezagado frente a Pekín en el despliegue de armas hipersónicas, interceptores de misiles y en la producción masiva de tecnologías autónomas, como robots militares y enjambres de drones. El medio subrayó que Estados Unidos destina aproximadamente tres veces más recursos a defensa que China, pero aun así se queda por detrás en categorías críticas.
Además, el texto recuerda que la Armada china podría contar con 435 buques en 2030, frente a 297 de la estadounidense, y que el gigante asiático espera fabricar este año un millón de drones de ataque de un solo uso, mientras el Pentágono aspira a producir unos 300.000 en los próximos años.
Foreign Affairs también recordó que en el año fiscal 2026 Washington destina 24.400 millones de dólares al controvertido sistema de defensa antimisiles multicapa Cúpula de Oro (Golden Dome, en inglés) y 3.300 millones de dólares al programa de misiles balísticos intercontinentales Sentinel. Sin embargo, ninguno de los dos fortalecerá la capacidad de Estados Unidos para disuadir o imponerse en un conflicto convencional moderno.
En este sentido, la revista vinculó parte del problema a la consolidación de la industria de defensa tras 1993, cuando el Gobierno estadounidense dejó claro que no impulsaría acciones antimonopolio contra las fusiones del sector.
Como resultado, la industria se redujo rápidamente de 51 firmas a la llamada 'gran cinco', es decir, las cinco mayores compañías de defensa de Estados Unidos: Lockheed Martin, RTX (antes Raytheon), Boeing, General Dynamics y Northrop Grumman.
Hoy, cada gran sistema de adquisiciones, desde el caza F-35 hasta los portaviones de la clase Ford, está fuera de presupuesto o retrasado, observó Foreign Affairs. El Congreso de EE.UU. debe estudiar un endurecimiento de la supervisión del gasto para abordar las causas de fondo de los problemas del complejo militar-industrial estadounidense, sugirió el medio.


