El subdirector y jefe de operaciones de la Unidad de Innovación de Defensa (DIU), Travis Metz, encargado de impulsar la industria estadounidense de drones, admitió este lunes en una entrevista que Estados Unidos se encuentra todavía en la fase más temprana y compleja de este proceso de desarrollo.
Según declaraciones recogidas por la agencia Reuters, el país norteamericano reconoce abiertamente su desventaja competitiva en un sector que ha cobrado relevancia estratégica ante los conflictos recientes.
Metz reveló que el programa del Pentágono, al que se han destinado más de mil millones de dólares, tiene previsto adquirir menos de 200.000 drones antes de febrero de 2027. "Es mucho más difícil pasar de cero a 200.000", reconoció Metz, quien proyecta que aumentar será más sencillo una vez establecida la capacidad doméstica.
La brecha se amplía precisamente cuando el Pentágono endurece sus requisitos de fabricación: un marco revisado de cadena de suministro publicado el 23 de julio establece como objetivo final "una cadena completamente doméstica" para sistemas aéreos no tripulados pequeños.
Las nuevas reglas prohíben componentes considerados de riesgo estratégico, incluyendo motores sin escobillas y baterías de fabricación china, un estándar más estricto que afecta directamente a las 19 compañías que competirán en las pruebas de agosto. Metz reconoció que "la gran mayoría" de los drones adquiridos en fases anteriores probablemente contenían motores chinos, evidenciando la dependencia estructural de cadenas de suministro extranjeras que ahora el gobierno busca eliminar, pese a que componentes críticos como semiconductores siguen siendo un problema mayor fuera del ámbito de drones.


